El 19 de agosto, le compramos a Toio un "aparato para que camine". No es un andador, sino una especie de changuito sin canasto, o sea, 4 ruedas con un frente con juguetes y una manija (ni idea cómo se llama ni cómo describirlo).
Es como uno que hay en la guardería (yo ni enterado).
¿Para qué lo compré?
A los pocos días, se mandó unos primeros pasitos: entre la seño y Mane, y después, entre Mane y yo.
Mientras jugaba con el aparato en lo de abuelita, Remedios se lo sacó, y él se quedó paradito con cara de circunstancia (inmediatamente fuimos al rescate, of course).
Tiemblan los libros de las bibliotecas
Toio va por todo el departamento, agarrado de lo que encuentra: sillas, sillones, mesas, estantes y, sobre todo, los libros.
Parece que lo de la lectura es genético, porque cada vez que puede, le arremete a los estantes tratando de sacar algún libro. Afortunadamente la falta de espacio que hace que los libros están a presión en las estanterías no deja que los saque (aunque cada tanto lo veo leyendo Le Thomisme de E. Gilson).
En fin, se acerca el añito y ya en cualquier momento empieza a caminar.
Wednesday, August 30, 2006
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment